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DATOS ÚTILES: CÓMO MOVERSE En general, en Kenya es conveniente llevar las reservas confirmadas desde el lugar de origen, tanto para los vuelos y el transporte interior como para los alojamientos. Dado que el safari requiere moverse mucho, un fallo en el transporte o el alojamiento previstos puede dar al traste con todo el viaje. Por lo demás, hay tantos tipos de viajes posibles como viajeros. Pero todos podrían englobarse en tres variedades. Veamos las ventajas e inconvenientes de cada uno. Lo más frecuente es viajar a Kenya en un safari organizado. Para esto puedes adherirte a un grupo, más económico pero compartiendo transporte con otras personas y sin posibilidad de elegir tu itinerario, o bien realizar un safari privado, sólo tu grupo con el itinerario que tú has diseñado. En ambos casos, el viaje suele realizarse en un minibús de nueve plazas con conductor. Los vehículos tienen el techo practicable para permitir hacer las fotografías y contemplar a los animales desde una posición elevada, lo que resulta muy útil sobre todo en el caso de animales escondidos entre las altas hierbas. Lógicamente el espacio se optimiza en el caso de los safaris comunes, mientras que en los safaris privados podrás disponer de todas las plazas del minibús. Normalmente, los operadores locales juntan en un mismo grupo a turistas que viajan con agencias diferentes y, por tanto, con tarifas diferentes. Sin embargo, no olvides que la diferencia de precio puede justificarse por otros servicios, como la cobertura del seguro. En general, los chóferes actúan al mismo tiempo de guías, por lo que es conveniente que sean conocedores tanto del terreno como de la fauna. En general lo son. Si organizas tu safari privado y estás interesado en algo en particular, por ejemplo aves, puedes pedir un guía especializado en el tema. Las ventajas de este sistema estriban principalmente en que no tienes que preocuparte de conducir ni de las eventuales averías; los guías locales tienen buenos conocimientos de mecánica. Conocen los parques y las carreteras a la perfección, por lo que es difícil que se pierdan. Conocen los lugares adecuados y pueden encontrar con más facilidad los animales. Además, se comunican entre sí, por lo que tu guía puede recibir información de otro respecto a la localización de un animal interesante. También pueden actuar de intérpretes de swahili cuando sea necesario, y te informarán respecto a otros temas como costumbres, tribus, etc. En cuanto a inconvenientes, supone perder cierta libertad de movimiento, sobre todo en el caso de los safaris comunes, ya que el grupo decide qué se hace y dónde se va por encima de los intereses particulares. Entonces lo habitual es que decida el guía. Además, los guías tienen contratado su tiempo para los recorridos por los parques. Habitualmente se realizan dos game drives (recorridos en busca de animales) al día, uno al amanecer y otro al atardecer, y posiblemente un tercero a mitad del día. El resto del tiempo permanecerás en el lodge. Cualquier recorrido extra debe pagarse aparte. Los lodges ofrecen también el servicio de game drives, pero a precios astronómicos. Cada vez son más los viajeros que deciden realizar su safari en coche de alquiler, sobre todo una vez que ya han conocido el país. Este tipo de viaje requiere alquilar un 4x4, ya que el estado de muchas carreteras no permite fácilmente la circulación de una berlina. En teoría, se necesita el permiso internacional de conducir, que se tramita a través del RACE. En la práctica, nadie te pedirá este carnet, sino el original, así que no lo olvides. Existen varias casas de alquiler de coches, tanto locales como las multinacionales más conocidas (Avis, Hertz, Budget,...). Un primer problema son los precios. Dado que las carreteras son duras, los vehículos sufren mucho durante los trayectos. Esto, unido a los altos precios de los repuestos, tasas de importación, etc., sirve de justificación a las compañías de alquiler para cobrar precios que casi permitirían, para un safari de tres semanas, comprar un vehículo usado similar en España. Un 4x4 grande, de cinco a ocho plazas mas equipaje, tipo Mitsubishi Pajero, Toyota Land Cruiser o Land Rover Discovery, con kilometraje ilimitado, cuesta en torno a los 150-210 Euros diarios (10.000-15.000 Kshs diarios). Un coche más pequeño, para 2-4 personas, tipo Suzuki Sierra (Vitara), ronda los 75 Euros diarios (unos 5.000 Kshs), a lo que hay que sumar, según el tipo de coche, entre 30 y 75 Euros diarios de seguros. Las carreteras mejoran progresivamente. En los trayectos más turísticos, la mayoría ya está pavimentada. Sin embargo, el mantenimiento deja que desear. La climatología perjudica a la red viaria, las carreteras de tierra se embarran con las lluvias y las asfaltadas se agrietan hasta que el tráfico acaba formando auténticos socavones. Por si acaso tuvieras que cruzar algún charco especialmente grande o una zona embarrada, aprende a utilizar las marchas reductoras. Las pistas de los parques están enteramente sin asfaltar. Cuando recojas el vehículo, pide dos neumáticos de repuesto (que serán reciclados) y comprueba el funcionamiento del gato. Los pinchazos y roturas de amortiguadores son frecuentes. Los vehículos son viejos, con muchos kilómetros a sus mecánicas espaldas y no todo lo bien mantenidos que debieran. Si tienes conocimientos de mecánica te salvarán de algún apuro. En Kenya se circula por la izquierda, la herencia británica. No te preocupes, te acostumbrarás rápidamente. Los pedales y las marchas no están invertidos, conservan la misma posición a la que estás acostumbrado. Únicamente debes adaptarte a una apreciación diferente de las dimensiones del coche, ya que la mayor parte del volumen del vehículo estará a tu izquierda. Por supuesto, la orientación es crítica. Deberás disponer de buenos mapas y sistemas de orientación (GPS, brújula y una colección de waypoints). La señalización en las carreteras es errática, a veces la encontrarás y a veces no. Si te pierdes, algo bastante habitual, tendrás que entenderte con nativos que quizá no hablen inglés o lo hagan de forma rudimentaria. Procura preguntar a personas jóvenes, es más probable que dominen este idioma. Pon en práctica tus conocimientos de swahili. Es posible que sufras una avería seria en un lugar solitario, por ejemplo dentro de un parque a las horas a las que los grupos están en la piscina del lodge. Si no lo puedes reparar, espera pacientemente a que te rescaten. El primer conductor que pase te socorrerá, es la ley de la sabana. Quid pro quo, si encuentras otro conductor en apuros, ayúdale. La tasa de accidentes en Kenya es escalofriante. Los autobuses y camiones son un peligro público, los conductores beben demasiado y duermen demasiado poco. Extrema tus precauciones al conducir, sobre todo por carreteras muy transitadas. Cede siempre el paso aunque tengas preferencia. Esta recomendación no es la típica cantinela de "precaución, amigo conductor". De verdad, tú mismo descubrirás que las carreteras en Kenya son muy peligrosas. Respecto a la seguridad personal en carretera, consulta el apartado de "seguridad". Aprovisiónate de gasolina antes de abandonar el lodge. Un bidón lleno de combustible en el maletero proporciona una enorme tranquilidad de espíritu. Hay pocas gasolineras, especialmente en zonas despobladas, pero las encontrarás en los principales pueblos. Con respecto a la situación de los surtidores en los parques, no te fíes demasiado de los mapas, algunos están anticuados. Confírmalo con los rangers o con el personal de los lodges. Todo lo expuesto implica que los inconvenientes de esta elección son múltiples. Precios altos, perderse, averías, peligros, desorientación, depender sólo de uno mismo... ¿Y las ventajas? La más obvia es que, al no depender de conductores y horarios, puedes aprovechar todo el tiempo que quieras recorriendo los parques, con la única limitación del horario permitido, que habitualmente es de 6 de la mañana a 7 de la tarde. Fundamentalmente, la gran ventaja consiste en depender sólo de uno mismo. Personalmente siempre he preferido esta opción, no sólo en Kenya sino en otros 30 países más. Es difícil explicarlo y poco racional, pero si eres de la misma opinión lo comprenderás perfectamente. La sensación de libertad es única, incluso con las averías, los pinchazos y los problemas, o quizá precisamente a causa de las averías, los pinchazos y los problemas. Depender sólo del transporte público para un safari en Kenya es inviable. El principal motivo es que en los parques y reservas es obligatorio moverse en un vehículo, del cual está prohibido salir excepto en las áreas especialmente designadas, que son muy pocas. Los taxis son una posibilidad, pero debido a sus elevados precios sólo los parques cercanos a grandes ciudades (Nairobi, Nakuru) se podrían recorrer utilizando este medio de transporte, que por otra parte no es el más adecuado para un safari. Siempre que tomes un taxi, pacta el precio por adelantado. Por motivos de seguridad, pide los taxis en el hotel o restaurante. Existen taxis colectivos, los denominados matatus. El nombre deriva del swahili tatu, que significa "tres", ya que su tarifa tradicional era de 3 chelines. Son minibuses similares a los que se utilizan en los safaris y cubren trayectos tanto urbanos como interurbanos. Son incómodos, van repletos y los conductores son temerarios. Atención a los carteristas, vigila tus pertenencias. Los autobuses cubren trayectos interurbanos. Todos están operados por compañías privadas y son el medio de transporte más barato en Kenya. Tienen gran parte de la culpa de las cifras de accidentes en las carreteras, su siniestralidad es muy elevada. El tren, operado por Kenya Railways, sólo cubre trayectos de larga distancia en la línea Mombasa-Nairobi-Kisumu. Los trenes disponen de primera, segunda y tercera clase. Los billetes de vuelta son válidos para tres meses y las cancelaciones deben hacerse 24 horas antes de la salida. La tarifa incluye las comidas y los impuestos. Puedes encontrar los horarios y tarifas aquí. Además existe un servicio diario especial denominado Iron Snake, un tren clásico que cubre el trayecto Nairobi-Mombasa o viceversa. La salida es por la tarde y llega a destino a la mañana siguiente. El precio incluye cena y desayuno y el tren dispone de compartimentos de primera y segunda clase. El servicio está disponible en función de la demanda. Su precio durante el año 2002 es de 106 dólares USA. Los vuelos interiores son muy útiles para los trayectos largos, por ejemplo Nairobi-Mombasa. Existe además la posibilidad de contratar aerotaxis para los trayectos entre parques, ya que la mayoría de estos tiene al menos una pista de aterrizaje. Este servicio no es excesivamente caro, en torno a los 100 dólares USA, pero el inconveniente es que te pierdes el viaje sobre el terreno. Al fin y al cabo, el polvo de las carreteras tiene su encanto. Los aerotaxis operan desde el aeropuerto Wilson de Nairobi. Las comunicaciones por barco son escasas. En el Lago Victoria no existen servicios internacionales, sólo algunos recorridos locales. En la costa del Índico aún perduran los antiguos dhows, los barcos de vela latina que utilizaban los árabes. Ahora incorporan motor, claro.
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