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PARQUES Y RESERVAS: MASAI MARA NATIONAL RESERVE: FAUNA
Debe entenderse que Masai Mara es una reserva de mamíferos. Aunque el número de especies de aves supera las 450, su geografía dispersa hace que la observación de pájaros sea más difícil y menos gratificante que en lugares donde la avifauna está más concentrada, como en Samburu o en los grandes santuarios lacustres. A pesar de todo, en este apartado repasaremos también las principales especies que pueden encontrarse. En una reserva tan extensa, es útil saber dónde mirar y cuándo. La segunda cuestión tiene una respuesta más sencilla. El atardecer, y sobre todo el amanecer, son los mejores momentos para observar animales. Especialmente al alba, los mamíferos nocturnos aún están activos, mientras los diurnos aprovechan estas horas de frescor para desplazarse o acechar a sus presas. Es en estos momentos cuando es posible asistir a una escena de caza, o simplemente contemplar a los grandes felinos moviéndose por la sabana, antes de que el sol caiga a plomo y busquen una sombra donde reposar el resto del día. Durante las horas centrales del día, el calor excesivo imbuye en la sabana un estado de lasitud que se manifiesta en el comportamiento de la fauna. Los movimientos son lentos, una carrera es un esfuerzo excesivo y a menudo los animales se protegen del calor a la sombra de las acacias. Es por esto que los grupos de las agencias de safaris recorren los parques al amanecer y al atardecer, dejando a los turistas en sus alojamientos el resto del día. Pero en realidad, las horas centrales son también muy interesantes para el observador de la vida salvaje. En primer lugar, la escasez de turistas permite disfrutar de los parques en soledad, sin las carreras frenéticas de minibuses en busca de leones con los primeros rayos de sol. Además, los únicos animales que se ven con dificultad durante las horas de sol son los felinos. El resto de la fauna permanece visible y, a no ser que únicamente estés interesado en el reality show de la caza -actitud que equivale a la visita al "tablao" en España-, disfrutarás de tus recorridos a cualquier hora. Pero si esto no fuera suficiente aliciente, también puedes tener la ocasión de asistir a la caza en pleno día: muchos animales no admiten de buen grado el acoso de los visitantes humanos y se ven obligados a adaptar sus costumbres en consecuencia. Cada vez es más frecuente observar a los guepardos cazando a mediodía, lo que supone un esfuerzo mucho mayor y reduce el rendimiento de sus carreras, pero es el único momento en que estos tímidos y solitarios felinos pueden emprender sus rápidas persecuciones sin la molesta interferencia de los vehículos. Dentro del "cuándo", conviene hacer una mención a la estación del año. Una pregunta frecuente es si durante la estación seca se ven menos animales. Muy al contrario: la estación seca es la más propicia para la observación de animales. Éstos suelen evitar quedar al descubierto en la medida de lo posible, las presas para no ser atacadas y los depredadores para no ser advertidos. Cuando el agua abunda, los animales se recluyen en la espesura, donde cualquier pequeño charco sirve de abrevadero. En la estación seca, las fuentes estacionales de agua desaparecen y los habitantes del bosque y el matorral se ven obligados a acudir a las charcas permanentes, fácilmente localizables tanto para los observadores humanos como para los carnívoros, que les esperan ocultos en sus proximidades. Nos había quedado una pregunta pendiente, dónde buscar animales. La respuesta a esta cuestión no es tan sencilla, pero a continuación van unas líneas generales tanto desde mi propia experiencia como de otras fuentes. Por supuesto, no deben interpretarse como dogmas de fe, sino como posibilidades razonables. Las llanuras entre el río Mara y la sierra de Soit Ololol (Esoit Oloololo o Siria Escarpment), al oeste de la reserva, es una zona favorita para los famosos leones de melena negra de Masai Mara, que suelen recorrer sus praderas en busca de caza y dormitar bajo sus dispersas acacias durante el día. Esta zona es también de una gran belleza escénica, los árboles de copa plana desvaneciéndose en la calima y dibujados contra las montañas azules en la distancia. Otro lugar frecuentado por los leones es el pantano de Musiara (Musiara Swamps), que en realidad permanece seco gran parte del año. Los leones son probablemente el atractivo principal de Masai Mara: es casi imposible abandonar el parque sin haber encontrado algún ejemplar, ya que su población es la mayor de Kenya. Los guepardos pueden encontrarse también entre el Mara y Oloololo, así como en el área de Talek, a lo largo de la carretera entre Talek Gate y Sekenani Gate. Las solitarias praderas junto al Sand River también son un buen lugar para avistar a estos bellos animales tumbados a la sombra de una acacia. Los leopardos abundan en Masai Mara, pero sus costumbres trepadoras y nocturnas los convierten en objetivos difíciles, habitualmente camuflados sobre las ramas altas de las acacias no lejos de los cursos de agua. En Masai Mara hay muchos árboles e infinidad de cauces, por lo que los avistamientos no son frecuentes. Tal vez puedas encontrar sus huellas impresas sobre las orillas arenosas del Mara en la zona norte, fuera de los límites de la reserva. Las hienas manchadas corretean por la reserva a todas horas y frecuentan las grandes manadas, a la espera de los restos del festín de leones o guepardos. Lejos de esta imagen tópica de oportunistas que les ha granjeado a las hienas la antipatía de niños y grandes -en parte atribuible a Disney-, lo cierto es que las hienas también se ganan el pan, pero habitualmente cazan de noche. No sería atípico que el cadáver que encuentras al alba rodeado por una familia de leones corresponda en realidad a una presa abatida por las hienas durante la noche. Por otra parte, y a pesar su feo aspecto, la observación de la actividad en una hienera es muy entretenida. Los hipopótamos permanecen sumergidos durante el día en los múltiples remansos del Mara, sobre todo en la zona del Mara Serena Lodge y junto al puente en el límite sur de la reserva. En este último lugar suele tomar el sol una colonia de cocodrilos. Si te sorprende la noche aún en la carretera, lo que no es habitual debido a las limitaciones horarias para la circulación, quizá divises la sombra mastodóntica de un hipopótamo cruzando la carretera con una agilidad de bailarina impropia de su imagen torpona. Por la noche estos animales pastan en las praderas y recorren grandes distancias caminando. Los herbívoros pueden avistarse en cualquier lugar de la reserva. Los elefantes se alimentan de las frondes junto a los ríos y se les puede ver en grupos familiares cruzando las llanuras, así como alrededor de los pantanos de Musiara. Los rinocerontes negros son una presa difícil para el fotógrafo, ya que se esconden en la espesura para ramonear de los árboles y arbustos, pero es posible observar su silueta lejana recortada contra el matorral sobre una colina en Rhino Ridge. Ahora el parque alberga también una pareja de rinocerontes blancos importados desde Sudáfrica. Los eland, con su fornido aspecto de buey, pueden observarse en las cercanías de los matorrales y en las laderas de las colinas. Ñúes, cebras, gacelas de Thomson y Grant, jirafas Maasai, alcelafos de Coke o kongonis, impalas, facoqueros y búfalos habitan todas las regiones del parque. Masai Mara es el hogar de algunas especies de mamíferos poco abundantes en otros parques de Kenya. El topi, un antílope azulado de pelo satinado y aspecto parecido al kongoni, es muy escaso en todo el país salvo aquí. De carácter muy gregario, los topis forman grandes rebaños que suelen contar siempre con un vigía de guardia. Otra especie de distribución limitada es el antílope Roan, un voluminoso animal de orgulloso porte y largos cuernos curvados que en Kenya sólo se encuentra en el sector sudoccidental de Masai Mara, en la reserva de Shimba Hills y en el parque nacional de Ruma (antes Lambwe Valley). Finalmente, el zorro de orejas de murciélago, un animalito de aspecto simpático y orejas desproporcionadas, es un avistamiento relativamente frecuente, ya que sus madrigueras abultadas son fácilmente identificables. Ya hemos comentado que no podíamos olvidar las aves. Las rapaces acaparan el protagonismo con más de 50 especies. Los buitres son omnipresentes, volando en círculos sobre los rebaños acechados por los predadores, en tierra a una distancia prudente de los leones y su presa fresca, o finalmente hundiendo con deleite sus picos y sus cabezas enteras en las vísceras de la presa, una vez que los leones y después las hienas se han repartido las porciones más suculentas. Los marabúes, probablemente las aves más feas del universo, también rondan las fuentes de carroña. Al mirar sus rostros desfigurados que recuerdan al asesino de los crímenes del museo de cera, cuesta creer que sus plumas fueran un artículo de lujo para señoras de alta cuna y bailarinas de alta cama. Otras aves de presa habituales en las llanuras herbáceas son los secretarios o serpentarios, con su aspecto de funcionarios de manguito y visera -inmortalizados en "La bruja novata"- paseando con los "brazos" a la espalda en busca de reptiles. Las grullas coronadas se encuentran cerca de las charcas, así como muchas especies de aves acuáticas migratorias, especialmente durante las lluvias. Las riberas acogen a los preciosos turacos de Schalow y de Ross, a los búhos pescadores de Pel y a las nerviosas bandadas de gallinas de Guinea crestadas. Las tierras más secas son el hábitat de cálaos de tierra y avutardas de Jackson y Hartlaub.
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